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Ponencia |
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RESUMEN
La consolidación de la
recreación y la generación institucional de alternativas sanas y constructivas
de utilización
del tiempo libre,
en sus dimensiones como disciplina y como política de estado, enfrenta
continuamente en múltiples instancias la presunción de que siendo sus
beneficios fundamentalmente alcanzados por individuos estos deben encontrar y
pagar por su propia recreación, y en consecuencia los organismos de gobierno no
la equiparan con los otros servicios públicos que proveen. Si los beneficios son
alcanzados por individuos antes que por grupos de individuos, tales como
familias, comunidades, y la sociedad en su conjunto, algunos principios de
finanzas públicas y de racionalidad empresarial privada, sugieren que ante
cantidades limitadas de recursos públicos y privados escasos, estos no deben
ser asignados a un servicio social que no provee un “bien” social amplio, Para que la recreación y
el ocio sean reconocidos en todas los escenarios políticos y empresariales como
el servicio social valorizable que es, sus bienes sociales necesitan ser mejor
articulados, y ello es precisamente el sentido de su gestión. Tal articulación se propone sea
alcanzada abordando tanto la gestión de la recreación como la incorporación de
la recreación en la gestión desde una perspectiva de desarrollo humano
integral. Al efecto a partir de la
precisión del sentido del concepto de desarrollo humano integral articulado a
la recreación, se aborda la noción de la gestión de la recreación como
generadora de bienes sociales -tal como está previsto en el marco normativo
colombiano- y se presentan las bases para incorporar la recreación dentro de la
gestión empresarial consecuentemente con el reto de la misma de coadyuvar al
desarrollo integral de los miembros de la organización, responsables finales de
adelantarla. Si quien se beneficia de la
recreación fuese solamente el individuo, la preocupación por la misma no
trascendería las consideraciones ética y moral intrínsecas de quien la
disfruta. Infortunadamente para quienes de una u otra manera hemos estado
involucrados en la lucha por consolidar la recreación y la generación
institucional de alternativas sanas y constructivas de utilización del tiempo
libre, en sus dimensiones como disciplina y como política de estado, hemos
tenido que enfrentarnos a que múltiples instancias no han superado esa
presunción y ello se ha traducido en que muchos organismos gubernamentales no
la equiparan con los otros servicios públicos que proveen. La creencia errónea de que la
mayoría de los beneficios de la recreación y el uso del tiempo libre son
alcanzados por individuos antes que por grupos de ellos -tales como familias,
comunidades, y la sociedad en su conjunto-, infortunadamente encuentra
correspondencia con algunos principios de finanzas públicas y de racionalidad
empresarial privada que sugieren que ante cantidades limitadas de recursos
públicos y privados, éstos no deben ser
asignados a un servicio social que no provee un “bien” social amplio[1].
O más sencillamente, si los beneficios son fundamentalmente alcanzados por
individuos, entonces ellos deben encontrar y pagar por su propia recreación,
así como los individuos deben encontrar y pagar por su propia comida. Empeora tal creencia, el supuesto de
que ante la gravedad de las situaciones en el mundo real -violencia, desempleo,
inseguridad, intolerancia, crisis económica, etc., etc.-, detenerse a pensar en
la recreación supone en el mejor de los casos que se tilde de inconsciente o
irresponsable a quien reivindica la importancia de la misma, y en el peor de
los casos a que se le señale como “embaucador” de la población por intentar
actuar como vehículo del “circo” dentro del sentido enajenante del pan y circo
romano. Con ello, podríamos afirmar que, paradójicamente, tanto como es
substancial el “bien social” de la recreación y el ocio, es igualmente grande
el desprecio que se encuentra por él. Por ello, si bien la mayoría de los
beneficios del ocio se acumulan individualmente en la persona que usa las
oportunidades de recreación, se debe precisar que y como la mayoría de esos
beneficios conducen a otros que tienen mérito e impacto social o colectivo, así
como muchos de los beneficios inmediatos del ocio son en realidad sociales por
naturaleza. Sin pretender ser exhaustivos ni apologéticos, son múltiples los
beneficios de la recreación, y siguiendo los esquemas con los que se han
clasificado podríamos resaltar que ellos son del orden económico, fisiológico,
ambiental, psicológico y social. Posiblemente será importante
profundizar en la distinción entre la recreación y el ocio desde la dimensión
de la política social y su articulación con la económica. Se asume que para generar
bienestar no se requiere que el bien se transe en algún mercado, o lo que es lo
mismo que un consumidor lo compre para que le pueda aportar algún bienestar.
Dentro de ellos se pueden ubicar los “bienes meritorios” que son aquellos que
generan bienestar (o satisfacción) directamente a los que los consumen o los
aprovechan, sin ser transados en ningún mercado. Por lo general son
intangibles. Aunque no corresponden a ningún mercado, existe consenso sobre su
bondad o “mérito”. Tal sería el caso del disfrute del ocio (en el sentido
correcto del término), que puede generar bienestar aunque no se pague nada por
este placer. Las actividades
recreativas, por lo contrario, están articuladas a un proceso de oferta y demanda
en el mercado, cóbrese o no por ellas, aunque el reto sigue siendo el
caracterizarlas claramente como un bien social amplio. Solo algunas autoridades locales de
gobierno reconocen y promueven la asignación de recursos públicos para este
“bien”, aunque ciertamente en una forma muy débil. Con todo, este “bien” es
usualmente reconocido y promovido fuertemente en la asignación de recursos
públicos solamente en algunas entidades de gobierno. Cuando se trata de
políticas y programas de estado que exalten sus beneficios rara vez reciben más
fondos que reconocimientos públicos. Y en la dimensión de la empresa privada
los recortes de presupuesto usualmente caen sobre gastos -no inversiones- y
allí clasifican la recreación. Para que la recreación y el ocio
sean reconocidos en todas las arenas políticas y empresariales como el servicio
social valorizable que es, sus bienes sociales necesitan ser mejor articulados,
y ello es precisamente el sentido de profundizar en la gestión de los mismos.
Compartiendo las palabras del presidente de la Asociación Europea de Recreación
y Ocio al instalar en Septiembre de 1.997 su 10º. Congreso en Dubrovnik,
Croacia, lo que se debe hacer es identificar claramente el apoyo que podemos
brindar para superar la crisis, qué podemos desarrollar y cuáles fuerzas
podemos activar para modernizar a las comunidades. La modernización es la
palabra clave, y ello equivale a resolver problemas viejos por medios nuevos,
mejorando la sociedad, adaptando medidas, normas, formas, “melodías” o estilos
nuevos o actuales (W. Nahrstedt, 1.997). El marco para
precisar este reto ineludible de la gestión de la recreación lo podemos
enunciar bajo dos dimensiones en las que se relacionan gestión – recreación: La
gestión de la recreación y la recreación en la gestión, y en ambas estará
presente el compromiso del desarrollo humano integral de quien se espera se
beneficie con ella. RECREACION
Y DESARROLLO HUMANO
El
hombre es un ser en movimiento en la historia, inmerso en un conjunto de acontecimientos
que en gran medida determinan su camino e impulsan sus pasos desde el hecho
primario de su existencia hasta el acontecimiento último de su muerte. El
proyecto personal requiere del hombre su voluntad de transformarse, como una
creación permanente en un hacerse sucesivo, enfrentándose a las ansiedades de
una creación que le transforma. En consecuencia la acción personal estará
condicionada por un pasado que se nos impone (lo creado por otros) y frente al
cual se debe crear un futuro, bien sea haciendo una creación continua
recurriendo a la capacidad creadora, o recreando las condiciones transmitidas
como herencia de generación en generación. Ese
crear y recrear a los que permanentemente se ve obligado el ser humano, se da
en un mundo que no sólo es el lugar de sus posibilidades (lo que puede
transformar) sino que a su vez es transformado con su actividad. Así, el hombre
es un ser que se transforma al transformar el mundo con su trabajo, y ese
transformarse -ubicándose en una esfera de la vida donde él se sienta "el
mismo", donde actúe coherentemente según sus inclinaciones y necesidades,
según sus aptitudes y talentos- lo que presupone una opción para recrearse. Tal
opción, factible cuando el hombre toma conciencia de los determinismos históricos
para poner en movimiento las causas sociales en pos de un efecto deseado, es la
base de la libertad y de la independencia del ser humano. Como esa libertad
comienza cuando comienza la libertad del otro, siendo la libertad de los demás
una condición -no un límite- de mi propia libertad, y como la independencia no
se alcanza si no se es dueño de sí mismo cuando la existencia se debe a uno
mismo -cuando uno se recrea-, la posibilidad de recrearse estará dada por la
capacidad de poner en marcha las fuerzas sociales, únicas capaces de eliminar
los obstáculos sociales que coartan la posibilidad individual. En
consecuencia, crear, recrear y recrearse serán sinónimos de la lucha por
conquistar una vida significativa y valiosa, o sea una vida en la que el ser humano
halle la felicidad y la consumación en sus aptitudes que transforman la
naturaleza y la sociedad. Y la conquista de la felicidad auténtica se dará sólo
cuando el hombre asocie su propia felicidad con la de otros hombres. La misma Ley
181, mal llamada Ley del deporte, considera que la Recreación “es un proceso de acción
participativa y dinámica, que facilita entender la vida como una vivencia de
disfrute, creación y libertad, en el pleno desarrollo de las potencialidades
del ser humano para su realización y mejoramiento de la calidad de vida
individual y social, mediante la práctica de actividades físicas o
intelectuales de esparcimiento”. La significación y valor de esa vida
constituyen los ejes del concepto de desarrollo sustentado en la satisfacción
de las necesidades humanas fundamentales, en la generación de niveles
crecientes de autodependencia y en la articulación orgánica de los seres
humanos con la naturaleza y la tecnología, de lo personal con lo social, de la
planificación con la autonomía y de la sociedad civil con el Estado. Propuestas como la de Max Neef
reivindican el protagonismo real de las personas que privilegie tanto la
diversidad como la autonomía de espacios para que aquel sea realmente posible.
De esta manera, el protagonismo se constituye en un vehículo esencial de cambio
del hombre, de objeto en sujeto de su propia vida y actividad cotidiana, con
capacidad de aporte y toma de decisiones. Una propuesta de Desarrollo a Escala
Humana, “obliga” a una visión democrática y participativa de los grupos
humanos, estimulando soluciones creativas en un engranaje de retroalimentación
bidireccional que permita el desarrollo del potencial humano individual y
colectivo y viabilice las formas de participación. Implica reconocer que el ser
humano está en capacidad de generar alternativas, pensar, tomar decisiones,
argumentar, comunicar y que esta opción de participación en lo fundamental
retroalimentará a los grupos sobre bases reales acerca de sus necesidades y
posibilidades de desarrollo, y ello demanda un tipo específico de gestión
institucional. Desde la perspectiva planteada una
teoría de las necesidades humana para el desarrollo debe entenderse justamente
en esos términos: como una teoría para el desarrollo, donde lo esencial es el
crecimiento del hombre no sólo en lo material sino en todo lo que significa ser
“ser humano”. Y uno de los postulados
de la propuesta es que el desarrollo se refiere a las personas no a los
objetos. Es evidente que ante una definición
de desarrollo que va más allá de la satisfacción de las necesidades
básicas, el proceso que el hombre, las
organizaciones o la sociedad siguen para lograrlo se vuelve más complejo, pues
incluye variables intangibles del comportamiento humano individual y colectivo
y un redimensionamiento de lo que en la literatura se ha denominado calidad de
vida. El proceso de mejoramiento de la
calidad de vida dependerá entonces de lo que se defina como logros y avances en
ese desarrollo de las sociedades y de las posibilidades que tengan las personas
de acceder a los satisfactores adecuados sus necesidades humanas fundamentales.
Como anota Max Neef: “Se ha creído tradicionalmente que
las necesidades humanas tienden a ser infinitas, que están constantemente
cambiando, que varían de una cultura a otra y que son diferentes en cada
periodo histórico. Suposiciones que son incorrectas producto de un error conceptual, que consiste en que no se
establece la diferencia fundamental entre los que son propiamente necesidades y
satisfactores de esas necesidades. Es indispensable hacer una distinción entre
estos dos conceptos por motivos tanto epistemológicos como metodológicos” La persona es un ser de necesidades
múltiples e interdependientes. Por ello las necesidades humanas deben
entenderse como un sistema donde éstas se interrelacionan e interactúan, pero
que reúnen y se engloban en cualquier hombre de acuerdo a dos presupuestos
fundamentales: F
Son finitas, pocas y clasificables. F
Son las mismas en todas las culturas y en todos los periodos históricos.
Lo que cambia a través del tiempo y de las culturas es la manera o los medios
utilizados para la satisfacción de las necesidades. En consecuencia, lo que está
culturalmente determinado no son las necesidades humanas fundamentales sino los
satisfactores de esas necesidades. El cambio cultural es consecuencia de
abandonar satisfactores tradicionales para remplazarlos por otros nuevos y
diferentes. Las necesidades humanas pueden
desagregarse de acuerdo a múltiples criterios. Con base en el esquema
desarrollado por Max-Neef, se combinan dos criterios posibles de desagregación:
según categorías existenciales y según categorías axiológicas. Así, se puede
operar con una clasificación que incluye por una parte las necesidades de Ser,
Tener, Hacer, y Estar, y por la otra las necesidades de Subsistencia,
Protección, Afecto, Entendimiento, Participación, Ocio, Creación, Identidad y
Libertad. Ambas categorías de necesidades pueden combinarse en una
Matriz de Necesidades y Satisfactores. Cada necesidad puede satisfacerse a
niveles diferentes y con intensidades distintas y en tres
contextos diferentes: a) en relación con el individuo, b) en relación con
el grupo social y c) en relación con el medio ambiente. La calidad e intensidad
tanto de los niveles como de los contextos dependerá de tiempo, lugar y
circunstancias. Ello necesariamente apunta a cuestionar la tendencia creciente
a la estandarización de los programas y actividades recreativas, deportivas,
turísticas y de tiempo libre con las que se pretende homogeneizar a los
usuarios. Una política de desarrollo orientada
hacia la satisfacción de las necesidades humanas, entendidas en el sentido
amplio dado anteriormente, trasciende de la racionalidad económica convencional
porque compromete al ser humano en su totalidad. Las relaciones que pueden
establecerse entre necesidades y satisfactores, hacen posible construir una
filosofía y una política de desarrollo auténticamente humanística. Y en ella, la Recreación tiene un
lugar preponderante en la medida que es el satisfactor sinérgico[2]
por excelencia. No solo puede actuar como satisfactor de las necesidades de
ocio (la acepción infortunadamente más común) sino que indudablemente actúa
sobre las de afecto, entendimiento, participación, creación, identidad y
libertad. Las necesidades revelan de la manera
más apremiante el ser de las personas, ya que a través de éstas hace evidente
su doble condición existencial: como carencia y como potencialidad. Concebirlas
como carencia implica restringir su espectro a lo puramente fisiológico, que es
donde la necesidad asume la sensación de “falta algo” y en la medida en que
comprometen, motivan y movilizan a las personas, son también potencialidad y
más aún pueden llegar a ser recursos. Y una recreación que no se queda en el
“circo”, evidentemente actúa sobre las potencialidades, y consecuentemente la
modernización en la acepción presentada al inicio del documento. LA GESTION DE LA RECREACION
Más, a quiénes le cabe la
responsabilidad de dinamizar procesos tendientes a la generación y disfrute de
satisfactores, tanto en la dimensión de carencia como de potencialidad?. Se
podrían diferenciar varios niveles: En primera instancia, es importante
considerar que es reconocida como un derecho (Individual Inalienable:
Declaración de los Derechos Humanos – Art. 24; Fundamental de los niños: Art.
44 de la Constitución Política; General de la Población: Art. 54 de la
Constitución Política; Derecho Social, Art. 4º. De la Ley 181). En segundo instancia, es fundamental
resaltar que también se reconoce el carácter de la Recreación como necesidad
(básica del ser humano, Asamblea General de la Naciones Unidas, 1980; primaria
del ser humano, Conferencia Mundial de Vancouver, 1976; insatisfecha a
solucionar por los municipios, Art. 3 de la Ley 136). En consecuencia, si es un derecho y
una necesidad, es evidente que cae dentro del ámbito del estado el compromiso
(gestión) de la promoción y fomento de los satisfactores pertinentes, y así
mismo se reconoce en el ordenamiento jurídico. El mismo marco constitucional y
legislativo lo aceptan. F
Constitución Política, Art. 52. El Estado fomentará las
actividades de recreación, práctica del deporte y el aprovechamiento del tiempo
libre. F
Constitución Política, Art. 64. Es deber del Estado promover el
acceso de los trabajadores agrarios a los servicios de ... educación,
...recreación, con el fín de mejorar (la) calidad de vida de los campesinos. F
Constitución Política, Art. 67. La educación es .. un servicio
público que tiene una función social; ... F
Ley 181,
Art. 4. El deporte, la recreación y el aprovechamiento del tiempo libre, son
elementos fundamentales de la educación y factor básico en la formación
integral de la persona. Su fomento,
desarrollo y práctica son parte integrante del servicio público educativo y constituyen gasto
público social. F
Ley 181,
Art. 6º—Es función obligatoria de todas las instituciones públicas y privadas
de carácter social, patrocinar, promover, ejecutar, dirigir y controlar
actividades de recreación, para lo cual elaborarán programas de desarrollo
y estímulo de esta actividad, de conformidad con el plan nacional de
recreación. La mayor responsabilidad en el campo de la recreación le
corresponde al Estado y a las cajas de compensación familiar. Igualmente, con
el apoyo de Coldeportes impulsarán y desarrollarán la recreación, las
organizaciones populares de recreación y las corporaciones de recreación popular. F
Ley 136, Art. 3. Corresponde al Municipio solucionar
las necesidades insatisfechas de ... educación,... y recreación y
deporte. F
Ley 181,
Art. 7°—Los entes deportivos departamentales y municipales coordinarán y
promoverán la ejecución de programas recreativos para la comunidad, en asocio
con entidades públicas o privadas, que adelanten esta clase de programas en su
respectiva jurisdicción. F
Ley 60, Art. 21o. Las participaciones a los municipios de que trata el
artículo 357o. de la constitución, se destinará a las siguientes
actividades:.... 10. En educación física, recreación y deporte... 11. En
cultura
F
Ley 60, Art.
22º. Las participaciones para sectores sociales se asignarán por los municipios
a las actividades indicadas.... 4. En educación física, recreación, deporte,
cultura y aprovechamiento del tiempo libre, el 5%...5. En libre inversión
conforme a los sectores señalados....el 20%. Visto así, podríamos
afirmar que ha habido una excelente gestión que ha llevado, a que en nuestro
ordenamiento jurídico/político se reconozca formalmente la importancia de la
recreación y la responsabilidad del estado frente a ella. Cabría preguntarse,
si ello es así, ¿Por qué, irónicamente, quienes estamos involucrados en el
sector todavía, de una u otra manera, tenemos que seguir luchando por que se
acepte su importancia?. Posiblemente, porque
tenemos que pasar a otro nivel de gestión. La situación obliga a repensar el
contexto social de las necesidades humanas de una manera radicalmente distinta de
como ha sido habitualmente concebida por planificadores sociales y por
diseñadores de políticas de Bienestar y Desarrollo humano. Ya no sé trata de
relacionar las necesidades solamente con bienes y servicios que presuntamente
las satisfacen sino relacionarlas además con practicas sociales, formas de
organización, modelos políticos y valores que repercuten sobre las formas en
que se expresan las necesidades. Ello igualmente está reconocido en el
ordenamiento jurídico: Debemos operacionalizar los principios establecidos en
la misma Ley: à
De una parte dinamizar la Participación comunitaria, principio en cual
el se establece que la comunidad tiene derecho a participar en los
procesos de concertación, control y vigilancia de la gestión estatal en la
práctica del deporte, la recreación y el aprovechamiento del tiempo libre. à
De otra parte sensibilizar sobre la Participación ciudadana, principio
en el cual se establece que es deber de todos los ciudadanos propender
por la práctica del deporte, la recreación y el aprovechamiento del tiempo
libre, de manera individual, familiar y comunitaria. Visto así, los
gestores de la recreación deberían enfatizar su actuación simultanea sobre los
dos ejes del mercado del sector: Desde el de la oferta, promocionando el
cumplimiento de una obligación institucional; y desde la demanda promoviendo el
ejercicio de un deber ciudadano. Evidentemente, el sistema nacional de
recreación debe equilibrar en su gestión las funciones inherentes de
comercialización y de operación. Debemos vender (educar, sensibilizar,
difundir, posicionar) la idea del derecho universal y la participación
comunitaria en el sector y debemos vender (investigando, formando, facilitando
vivencias) el compromiso con el cumplimiento del deber de la participación ciudadana.
Los campos prioritarios de la
gestión recreativa estarán dados entonces en el eje de la articulación de la
identificación y priorización de necesidades, el diseño técnico de respuestas y
la coordinación interinstitucional. Claro que no vendemos ocio (este es una
necesidad, no un satisfactor), ni pretendemos recrear a nadie (lo cual es en sí
mismo imposible). Facilitamos alternativas de recreación para que el ser humano
pueda realizar sus necesidades de ocio, de afecto, entendimiento, participación,
creación, identidad y libertad. Y ello obviamente presupone la claridad meridiana acerca de que nuestro sector, solo, no generará ningún resultado práctico distinto a la enajenación. No es la recreación por la recreación. Su operacionalización e impacto estarán siempre articulados a otros sectores (salud, educación, comunidad, vivienda, trabajo, cultura, turismo, ambiente). Así podríamos decir que le regla de oro de los gestores es la del reconocimiento del carácter intersectorial e interinstitucional de la gestión del sector, sin la cual el aporte al desarrollo integral del ser humano es exiguo, y nunca va a tener correspondencia con los recursos que se le asignen. No podemos olvidar que la misma constitución señaló que la educación formará al colombiano en el respeto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia; y en la práctica del trabajo y la recreación, para el mejoramiento cultural, científico, tecnológico y para la protección del ambiente. Que ironía. ¿Será que las dos prácticas se encuentran en escenarios diferentes? ¿Cuál es la proporción horas de clase, horas de recreo, y las dos tienen el mismo eje formativo?; ¿Cuántas facultades en nuestras instituciones de educación superior forman para el trabajo y cuántas para la recreación? ¿Cuántos currículums involucran la cátedra de recreación?. Evidentemente tenemos un gran desfase en la ecuación trabajo-recreación. ¿Quien nos educa para la práctica de la recreación será alguien distinto a la TV, MTV, los centros comerciales y las pandillas? De
estar hiladas la creación y la recreación -como actos de crear y recrear- a la
lucha por una vida valiosa y significativa, y ésta a su vez al proyecto de
"Felicidad Humana" en las propias actividades de transformación de la
naturaleza y la sociedad (el trabajo), evidentemente la Recreación y el trabajo
necesariamente no están escindidos, ni uno es la negación del otro, y así está
implícito en la Constitución Política de Colombia. Su escisión
refleja la tradicional “ética del trabajo” que vincula todo valor a la
productividad, y que al no tener en cuenta la evidencia acerca de los
beneficios de la recreación, promueve en concordancia el concepto erróneo que
la recreación permanece opuesta a la productividad social. Este concepto
equivocado deja de lado la consideración tanto de la posibilidad que una
persona puede tanto recrearse y trabajar duro y como de que la “re-creación” es
necesaria para un rendimiento efectivo del trabajo. LA RECREACION EN LA GESTION Pese a todo, es evidente que recreación y trabajo están positivamente interrelacionados. Viene ahora el reto de cómo incorporar la recreación en la gestión organizacional. Las organizaciones,
independientemente de la naturaleza de los servicios o productos que ofrecen, no
se pueden abstraer de la responsabilidad social que tienen sobre el desarrollo
integral de los seres humanos que las componen y las hacen posibles. Es
indudable que en la medida que el ser humano es sujeto y objeto de la gestión
organizacional, el sistema empresarial operará con y para él, y específicamente
para facilitarle el acceso a satisfactores de sus necesidades (bien actúe como
empresario, empleado o cliente). Así, el ser humano se constituye en
el elemento fundamental de la organización empresarial, que se articulará
activamente a ésta cargando con las necesidades, expectativas e intereses que
tiene, y que intenta satisfacer con la vivencia de actividades de y en una
organización. Las diferentes disciplinas que abordan el tema del hombre en las organizaciones
han arrojado luces sobre el qué y el cómo hacer para propiciar las condiciones
que fomenten la capacidad productiva de las empresas, considerando como factor
esencial en los procesos de mejoramiento global, el del individuo y el
colectivo que las componen. En este proceso el área de recursos
humanos y más específicamente la de Bienestar Social, han debido dedicar
esfuerzos orientados a la comprensión y estructuración de modos de generar
satisfactores de las necesidades humanas. Los planes de carrera ligados a
sistemas de ascenso que respondan a los perfiles y motivaciones de la gente, la
desrutinización, las actividades extralaborales, los planes de beneficio social
y la búsqueda de factores estimulantes en el trabajo per se, entre otras, son ahora condiciones necesarias para el desarrollo global de las
organizaciones. Todos aquellos aspectos que se han
constituido dentro del campo de la salud ocupacional como factores de riesgo
biopsicosocial en las organizaciones y
el conocimiento de la psicología del ser humano en cuanto a sus
necesidades y satisfactores, deben orientar la búsqueda de las estrategias y
los medios para propiciar la salud física, social y mental de la gente y en
últimas un capital humano dispuesto a aportar al desarrollo de sí mismo, la
empresa y la sociedad, un contingente humano enriquecido en lo humano y lo
material. Aquí la recreación evidentemente se
constituye en una excelente estrategia.
A través de sus dimensiones de diversión descanso y socialización, la recreación
puede contribuir en inmensa forma a restarurar el equilibrio bio-psico-social
perdido por los trabajadores en virtud de su actividad laboral cotidiana. Y si bién es cierto que el ideal
sería un trabajo recreativo o una recreación laboral con y en el mismo trabajo
cotidiano, las características mismas de nuestros sistemas sociales y de
producción hacen que se privilegie la importancia del tiempo libre. Un avance
cuando el Art. 21 del Código Laboral, hace explícita que en empresas con más de
50 trabajadores que laboren 48 horas a la semana, éstos tendrán derecho a que
dos (2) horas de dicha jornada, por cuenta del empleador, se dediquen
exclusivamente a actividades recreativas culturales, deportivas o de
capacitación. Adicionalmente, no en vano, y volviendo
a nuestro marco normativo, en la conceptualización que hace la Ley 181 sobre el
tiempo libre, concibe que “El aprovechamiento del tiempo libre es el uso
constructivo que el ser humano hace de él, en beneficio de su enriquecimiento
personal y del disfrute de la vida, en forma individual o colectiva. Tiene como
funciones básicas el descanso, la diversión, el complemento de la formación, la
socialización, la creatividad, el desarrollo personal, la liberación en el
trabajo y la recuperación sicobiológica.”. Claridad meridiana.
Operacionalizémosla. Así, se torna en imperativo abordar
el estudio del área de Bienestar social por la importancia que tiene en la
contribución que la empresa debe hacer para el desarrollo de su personal. Su
relativo reciente desarrollo dentro de las estructuras formales de las
organizaciones y los vacíos que aún se observan en el proceso de
concientización y comprensión por parte de los dirigentes de las mismas acerca
de su impacto sobre la calidad de vida de la gente y de la misma organización,
hace que sea un momento oportuno para aproximarse a su análisis y contribuir
sobre bases empíricas vistas desde un marco conceptual humanista y gerencial, a
la ampliación de conocimientos y la generación de nuevas estrategias que
enriquezcan y mejoren la gestión y los productos del área. Las empresas deberían concebir su
área de bienestar social - y sus servicios subsidiarios de recreación, deporte,
turismo y alternativas para el tiempo libre- como agente de cambio y
crecimiento de la organización, donde sus objetivos, estrategias y planes se
deben articular al sistema empresarial global y debe responder a las
necesidades de los usuarios, de acuerdo a sus particularidades y comportamiento dentro de un contexto laboral
específico. La remuneración económica por el
desempeño de un cargo no es una condición suficiente para contar con personal
productivo y motivado hacia el trabajo; sus potencialidades y necesidades
humanas entran en juego en la compleja relación que se da entre el ser humano,
su entorno y su capacidad de respuesta para articularse a los también complejos
sistemas que son las organizaciones. Se deben identificar los programas
actuales de bienestar al interior de las empresas y las necesidades existentes
en las mismas, con el fin de contar con un diagnostico que permita a las
entidades involucradas en el ámbito de la recreación, el deporte, el turismo y
la oferta de alternativas sanas y constructivas de utilización del tiempo
libre, proponer planes y programas dentro del ámbito de su objeto social y de
su misión, basados en las necesidades reales del talento humano de las
empresas. En virtud de un proceso con tales
características es de esperarse que la formulación de programas en el área de
servicios de recreación, deportes y Bienestar Social para las empresas
-incorporación de la recreación en la gestión- , se haga con base en criterios
tales como: F
Modelos conceptuales debidamente soportados en teorías de las ciencias
humanas y administrativas renovadas por la práctica y el análisis crítico. F
Oferta de servicios diseñada con criterios de equilibrio por sectores de
actividad empresarial, segmentos poblacionales y zonas geográficas. F
Oferta de servicios sustentada en una proyección de requerimientos con
criterios analíticos y técnicos. F
Contar con información sobre los usuarios que permita identificar
hábitos de demanda e índices de satisfacción e insatisfacción con los programas
desarrollados al interior de las Empresas y con los servicios prestados por
operadores externos. F
Acercamiento de la oferta de alternativas recreativas al espacio
cotidiano de los trabajadores. En síntesis, se requiere un
compromiso de elaboración y análisis
conjunto entre academia, empresa y estado, que brinde insumos relevantes para
el mejoramiento de los fundamentos, los procesos y servicios de las áreas de
Bienestar Social para que efectivamente coadyuven a dinamizar el desarrollo
integral de sus trabajadores vía incorporación de la recreación en la gestión
empresarial. Los procesos y los recursos internos
y externos a la organización se articulan alrededor del objetivo común de
beneficiar al personal; su alcance en términos del impacto sobre la calidad de
vida de los usuarios, y la incorporación de la recreación irá dando un efecto
sumativo: La cadena a través de
generación de satisfactores, la realización de necesidades, la generación de
procesos de formación y la experiencia misma, tienen un impacto global sobre
los resultados que se revierte en un desarrollo empresarial, del individuo y del colectivo que conforma
la organización. Así, el logro de la misión de la recreación,
su gestión y su incorporación en la gestión, presupone la pertinencia de las
estrategias para la consolidación del sector dentro de una estrategia de
aproximación a una situación futura de desarrollo integral del ser humano que
se considera deseable y que por efectos del diagnóstico acertado y de las
acciones propuestas con criterio proactivo se puede dimensionar como probable. Debemos actuar de acuerdo con objetivos, estrategias y acciones bien
definidas. Por ello, para que la planeación de la recreación sirva realmente a
los propósitos de direccionar el sector hacia sus fines de mejoramiento de la
calidad de vida y de apoyo el proceso de desarrollo integral de los seres humanos,
es importante hacer un llamado sobre la necesidad que los responsables de su
planeación y gestión (principales oferentes de servicios institucionales de
recreación y de alternativas de tiempo libre) estén en disposición de repensar
sus prácticas cotidianas, fundamentalmente en lo atinente al criterio de que no
se reconoce la importancia de la recreación, o en el otro extremo que por estar
convencidos de su importancia nos consideremos redentores de la humanidad y por
ende persuadidos de que la población en general y las organizaciones deberían
estar ansiosas de la presencia de los facilitadores de alternativas
recreacionales. |
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[1] Siguiendo a Castro y Mokate (1.998), en el sentido amplio un “bien” se refiere a algún elemento que genera bienestar, puede ser tangible o no tangible, privado, de propiedad común o público, inmediato o futuro, transable o no en mercados.
[2] De acuerdo con Max Neef (1.997), los satisfactores sinérgicos son aquellos que por la forma en que satisfacen una necesidad determinada, estimulan y contribuyen a la satisfacción simultánea de otras necesidades, en el entendido que la sinergia connota una forma de potenciación, es decir, un proceso en el que la potencia de los elementos asociados es mayor que la potencia sumada de los elementos tomados aisladamente.