|
|
funlibre |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Ponencia |
|
|
Crear comunidad en recreación sigue siendo el reto. A través
de los simposios y eventos académicos que se han desarrollado dentro del marco
del Plan Nacional de Recreación 1999 – 2002, se ha venido creando conciencia de
la necesidad de legitimar a la recreación como objeto de estudio. Sin embargo,
las universidades siguen siendo una de las grandes ausentes de estos procesos.
Como condición de equidad en la participación, las convocatorias siempre han
sido amplias, y en la medida de los posible se ha irradiado a otros sectores
diferentes a la recreación, a las instituciones del sistema, a los ámbitos
públicos y privados, a todo el país geográficamente hablando. Seguimos entonces en el intento de medir cómo estamos y para
dónde vamos, pero no a partir de un ejercicio de escritorio sino con la
participación colectiva de muy diversos actores. Hemos avanzando? Numéricamente la Red Nacional de Recreación
se ha ampliado desde 1998 hasta la fecha en más de 1000 miembros, pero el
incremento cuantitativo ha conducido a un crecimiento cualitativo?,
efectivamente no, los nodos departamentales y por áreas no se han organizado o
fortalecido, salvo ejemplos incipientes en algunos departamentos, no se han
autogenerado mecanismos de comunicación, generación de conocimiento o
alternativas de consolidación del sector desde la red. Estos vacíos en la consolidación de la red nos impiden en la
actualidad valorar los avances para las áreas de formación e investigación, si
se han generado propuestas de investigación desde la especificidad de la
recreación, si se ha innovado en los procesos curriculares, si han surgido
propuestas novedosas de formación, no se conoce. Esto responde a la falta de
consolidación de la Red Nacional de Recreación como mecanismos de coordinación
y comunicación y a la inexistencia misma de una comunidad o grupo nacional que
lidere estos procesos de consolidación y difusión de las producciones en el
área. De ahí que una de las metas, a la que invitamos a todos los
asistentes a que se unan, es a aprovechar estos espacios para concretar y
operacionalizar aquellos mecanismos que definitivamente nos permitan
identificar el estado del arte, las reflexiones vigentes, los retos y los
avances del Plan Nacional de Recreación y de la Red Nacional de Recreación. En este contexto, el enfoque con que se plantea este
simposio, es que se constituya en un espacio de reflexión, cuestionamiento y
crítica constructiva de lo que se está haciendo en el sector, particularmente
desde las áreas de investigación y formación. Si la apuesta como se dijo en el simposio anterior, y se
reitera en este, es crear comunidad, debemos empezar por preguntarnos que nos
une. El trabajar por y para la recreación no parece ser suficiente. En algún
lugar del camino, se ha dado una ruptura por factores que no hemos identificado
o intencionalmente no hemos abordado para trabajar estratégicamente sobre
ellos. Desde el sentido que aquí se propone, se sugieren algunos
aspectos que considero, podrían ayudar justamente a que exista un punto de
encuentro que nos convoque y articule, desde el fondo para lograrlo desde la
forma. Tales factores, si bien no tienen la pretensión de abarcar o
ser la última verdad en cuanto a la forma de ver nuestros procesos, si se dejan
para la reflexión porque atraviesan las dinámicas académicas y científicas y
las maneras cómo las articulamos a los procesos de gestión y vivencias. Al
respeto sólo señalaré: la teorización en recreación, las nuevas formas de
producción del conocimiento y las reflexiones pedagógicas actuales. En relación con el concepto de recreación, a veces los
escritos sugieren que no avanzamos más allá de las teorías tradicionales cómo
anclaje los conceptos subyacentes a la vivencia, o incluso en los espacios
académicos e investigativos. En este simposio vemos un avance, a ponentes que
se atreven a construir una propuesta a partir del concepto de “recreo Humano”1 o el análisis del vínculo entre
recreación y desarrollo humano2, en la
práctica de la recreación parece “notarse” una tendencia anti-intelectualista
donde parecería que avanzar en la teorización fuera más un obstáculo que un
avance. Si para lograr que la recreación se posicione y reconozca
tanto en la academia como externamente como un campo de estudio maduro y
complejo con su propio marco metodológico y epistemológico, las investigaciones
y reflexiones en lo formativo deben debatirse y argumentarse más allá de campos
específicos, por ejemplo recreación y convivencia, o recreación y recuperación
de tradiciones, o recreación y educación popular, entre otras. Bricknell3 plantea
que la recreación es “la hermana huerfana” de la sociología y para muchos aún
mantiene una muy pobre relación con las ciencias denominadas duras y las
ciencias sociales. Por lo tanto, el reto está en darle mayor legitimidad
académica y hacer de la recreación un campo de argumentación competitivo y
fomentar ambientes académicos donde se investiguen y se desarrollen debates
teóricamente robustecidos y rigurosamente conceptualizados, partiendo de manera
enriquecida, desde los desarrollos teóricos de otras disciplinas. No se trata
de inventar lo inventado o desconocer años de producción científica, sino de
construir desde las posibilidades que da el desarrollo del conocimiento un
campo de estudio propio. Intentar avanzar en esta conceptualización podría ser el
anclaje que nos una en torno a una propuesta de legitimar académicamente la
recreación como objeto de estudio. En este sentido hemos venido construyendo,
aún de manera liviana, un concepto de recreación a partir de los modelos
sociológicos y psicológicos, en un intento de poner estas disciplinas al
servicio de la recreación como un todo.
Como plantea Kelly4 la
recreación es vista más desde la experiencia que desde la actividad y tiene la
ventaja de mostrar los aspectos no evidentes
y los variados significados que un sujeto puede encontrar en una
diversidad de actividades. Al respecto Neulinger5
plantea que la experiencia posibilita en los participantes sentimientos de
libertad y satisfacción. En esta dimensión de la vivencia se combinan factores
motivacionales y objetivos en los que el participante busca su propia
satisfacción más que la de otros. Como experiencia social, y desde una mirada
interpretativa, las actividades de ocio
y recreación posibilitan a los participantes intercambio de significados de sus
experiencias, creencias, roles, entre otras, que permiten que los espacios
sociales y de socialización que se crean, se constituyan en un espacio humano
donde se evidencian valores, formas de ser y hacer que igual se han construido
a partir de historias individuales y colectivas. Analizar la experiencia de la recreación desde estas miradas
tiene profundas implicaciones en relación con nuestros propios conceptos de ser
humano y sociedad. Se parte de que la experiencia se construye a través de los
significados que el sujeto da a la misma, a partir de las construcciones
sociales de su entorno, es decir, elabora sus significados en el encuentro con
un entorno espacial, temporal, subjetivo e individual que se cruzan con la
influencia de categorías tales como raza, genero, edad. En el contexto de esa
“vivencia” se vinculan individuo y sociedad re-creando en el sujeto una
diversidad de significados, que le posibilitan que la misma se constituya en
una mediadora de procesos de autosatisfacción y satisfacción, libertad y
creación que se revierten en sus propios procesos de desarrollo. Es en estos mismos espacios que el sujeto en su relación con
los otros, arma un tejido de interacciones, que en si mismos se constituyen en
ambientes pedagógicos, de socialización, que desde la perspectiva de un uso
intencional de la recreación, son los que hacen posible asumir opciones de
recreación no alienadas o por lo menos con una mirada suficientemente crítica,
para identificar hasta que punto, y desde la visión hegemónica del ocio,
estamos asumiendo libremente una ópción particular de recrearnos. Las formas de recrearnos son construcciones culturales donde
la libre lección no es posible?, cómo atraviesa la experiencia las dimensiones
del desarrollo humano para constituirse en un satisfactor sinérgico6, son preguntas que se dejan para el
debate y el análisis, reconociendo que a lo aquí brevemente expuesto subyace
una discusión epistemológica que aún no hemos dado en lo colectivo en nuestro
contexto. He insistido a lo largo de las conferencias que he
presentado en estos eventos, que estamos tarde de preguntarnos colectivamente,
como comunidad, por la recreación y sus posibilidades teóricas y metodológicas
para llegar en el momento de la experiencia a lo subjetivo del ser humano, sus
miedos, desencuentros, angustias y cómo lanzarnos a la propuesta de crear
alternativas institucionales de recreación, que sin perder la lúdica o el
componente libertario, -que es donde existe más acuerdo-, el sujeto en la
vivencia, pueda dinamizar procesos individuales y grupales que conduzcan a la
construcción inter e intrasubjetiva de experiencias que se reviertan en su
propia autrotransformación y transformación del entorno. En lo colectivo significa que trasciende los muros de las
universidades y en general de los ámbitos académicos y científicos. En los
últimos años se ha venido dando un cambio en las maneras de producción del
conocimiento, que, constituye un grupo de tendencias claras que no resulta
fácil ni conveniente ignorar7. En estas tendencias se han identificado varios aspectos que
influyen sobre la forma como hoy nos asociamos para crear una sociedad del
conocimiento, tomar las decisiones, manejar la información para efectos de su
articulación a los procesos prácticos, entre otras. La evidencia muestra que en la actualidad se dan prácticas
sociales y cognoscitivas nuevas y más diversas, con impactos e implicaciones
importantes, no solo sobre la producción misma del conocimiento, sino acerca de
la conveniencia de la situación actual de las instituciones que
tradicionalmente han producido ciencia, sean universidades, centros de
investigación, o laboratorios industriales. La nueva situación plantea que el conocimiento se genera
también en el marco de aplicaciones concretas y en contextos más complejos,
exige la concertación y el acuerdo en relación con las prácticas cognoscitivas,
sociales y culturales, provenientes de diferentes contextos – prácticos –
académicos y científicos – y de diversas disciplinas. No se trata de “armar una
colcha de retazos” sino de encontrar como resultado final cuerpos teóricos y
empíricos que se constituyan en una mirada pluridisciplinar y
pluriespitemológica. Esto conduce a que la conformación de los grupos de
investigación ahora incluyan en si mismos diferencias en conocimientos,
habilidades, miradas, culturas, individuales e institucionales, lo que ha
ampliado la mirada a los procesos organizativos que se dinamizan para producir
conocimiento, aumentando la capacidad potencial para hacer investigación
(universidades, ONGs, empresa privada, centros de servicio) apoyados por una
tecnología que hoy en día permite crear redes de comunicación más amplias y
efectivas. Este complejo tejido, retroalimenta de manera permanente los
procesos de producción de conocimiento, aumentando los intereses, ejes
problemáticos y contextos, lo que permite una reorganización vital y dinámica de
los grupos de investigación en función de motivaciones y problemas
circunscritos a realidades concretas de regiones, países, o campos
disciplinares. El uso social del conocimiento que se ha venido instaurando,
en la medida que permea la toma de decisiones en lo político y en las prácticas
mismas, condiciona cada vez más la calidad del trabajo investigativo y exige
igualmente una mayor responsabilidad y priorización de la inversión en
recreación. Estas nuevas
condiciones para la producción de conocimiento, exige a las universidades unos
procesos de adaptabilidad a tales efectos, no únicamente en sus estructuras
administrativas sino en la formación de los profesionales. Cambios que se unen
a las reflexiones pedagógicas en torno a las políticas educativas, a los
procesos asociados a la construcción de los currículos y los planteamientos a
nivel pedagógico y didáctico. Si analizamos
estas tendencias en relación con la recreación, vemos que la situación no es
distinta, particularmente en Colombia y considerando incluso los impactos de la
globalización, las formas de producción de conocimiento, y las competencias
necesarias de quienes realizan la investigación, sea porque están en los
contextos académicos o de generación de servicios, las condiciones de posibilidad
que debemos crear, se vuelven más exigentes en los niveles organizacional (las
diversas instituciones del sistema: cajas de compensación, universidades,
corporaciones, etc.) y en el ámbito de las competencias individuales y
grupales. Por una parte,
las universidades están llamadas a mantener espacios privilegiados de
conocimiento, pero igualmente las condiciones actuales le exigen articularse a
procesos que externos a ella, son por excelencia la fuente de definición de
problemas y espacios de investigación y retroalimentación. Por otra parte, las
organizaciones prestadoras de servicios, han de buscar las formas de
flexibilización y vías para articularse a los procesos de producción de
conocimiento, para que se constituyan en agentes protagónicos de tales procesos
en sociedad con el ámbito académico. Aunque parece
simple decirlo, el reto tiene serias y profundas implicaciones en las formas de
ser y hacer educación en recreación. Los programas de licenciatura están
formando los recreadores que la sociedad necesita?, no únicamente en contenidos
sino en sus competencias desde el ser?, más aún cuando conceptualmente muchos
enfoques asumen a la recreación, el deporte y la educación física como una sola
categoría conceptual, tal como se plantea en los lineamientos del Ministerio de
Educación? Como anoté
anteriormente, es la primera tarea que hemos de abordar, pero dentro de un
marco académico – sea éste formal o no formal – y con un concepto de comunidad
académica ampliado, donde toda la propuesta le apueste a la formación para la
crítica, la reflexión y la formación para ser como un todo integrado. De acuerdo con
Savater 8 la educación permite a los
sujetos superar los límites de su propia experiencia personal y mediante las
herramientas simbólicas que adquieren en el proceso, resignificar y encontrar
caminos nuevos, creativos e inexplorados. Estas búsquedas
suponen la construcción de sujetos libres, lo que se plantea también como un
objetivo explícito de la enseñanza. La pregunta sobre la libertad y la autonomía
como fin último de la educación, ha de analizarse a la luz del proceso
pedagógico. Como anota
Savater la libertad no es un a priori ontológico de la condición humana sino
que se logra: ¨ser libre es liberarse¨
de la ignorancia, del determinismo genético moldeado, y también
interrelacionarse con otros y tomar decisiones dentro de un contexto de una
comunidad concreta. Desde esta perspectiva la educación ha, dentro de ciertos
límites, contribuir a que de una condición de libertad sin intencionalidad, sin
permear, se potencie y construya un sentido y hacer de libertad menos egocéntrico: “el objetivo de la enseñanza es
desbrozar por imposición la libertad latente del neófito para que florezca
plenamente”. La discusión en
recreación acerca de la libertad y libre elección, será vacía en tanto los
recreadores que facilitan la vivencia no se pregunten así mismos acerca de sus
propios conceptos y condiciones del libertad, pues son quienes en últimas hacen
posible la vivencia. Por ello, el
sistema educativo que soporta la formación del talento humano en recreación,
debe de manera permanente, como cualquier otra disciplina repensar sus
prácticas educativas y como tal ha de tomar una posición ideológica y política
que le den una intencionalidad a la formación, dado que tales políticas son las
que en lo concreto, se traducen en contenidos y prácticas en las aulas de
clase, la cuestión es quienes y cómo se construyen y si representan la
pluralidad de pareceres, creencias, ideologías de quienes participan de tal sistema. Igual no se
puede desconocer, que la escuela, la universidad y los ambientes educativos en
general, están inmersos en un contexto de nación, territorio, comunidad, donde
las políticas educativas se traducen en el quehacer del profesional en recreación,
por lo tanto, transmiten enfoques y prácticas de la recreación que posibilitan
o no su reconocimiento como una mediadora de procesos de desarrollo humano. Es
en lo local, a partir del trabajo de los egresados de los programas de
formación, donde se promueve una actitud crítica, y donde se enfrentan las tensiones que permiten tomar decisiones
autónomas y libres, bajo el supuesto que la libertad no toca al individuo en
soledad. De ahí la
necesidad de tomar conciencia sobre aquellos aspectos visibles y no visibles de
los programas de formación, y recordar que la formación no es un problema único
del ámbito educativo, las mismas contradicciones que se presentan en ellos, por
si mismos, se pueden constituir en mediadores y facilitadores de procesos de formación
que coadyuven a construir posturas críticas frente a la realidad y la
recreación como objeto de análisis. En un país como
Colombia, donde las desigualdades son más la norma que la excepción, donde las
posibilidades y mecanismos de difusión, transmisión, adaptación y creación de
conocimiento, son limitadas, donde nos encontramos con lo moderno y los
postmoderno en zonas geográficas relativamente cercanas, donde las
posibilidades de formación de los mismos maestros son diferentes, desiguales y
de poco acceso en grandes regiones, y donde la desintegración del tejido
social, entre otras, son el contexto en el que se da la vivencia, la pregunta
por los fines de la educación en recreación se convierte en un imperativo. Y es en este
contexto, donde es necesario repensar la forma de progresar gradualmente hacia
una educación que forme para la autonomía y la libertad, la superación de los
modelos tradicionales, no puede darse a partir de un salto cualitativo, las
transformaciones que se requieren son estructurales para que responda a los
retos que le está planteando a la recreación la realidad nacional. La educación en recreación debe evaluar sus procesos para
identificar cuáles son los logros reales en el saber, el hacer y el ser de los
egresados de sus programas, sus competencias para la generación de ciencia y
tecnología y para desde el mismo, asumir una postura crítica frente a la
recreación y su papel dentro de las dinámicas sociales. Los problemas que tocan a los países latinoamericanos en
materia de educación: una escasa actividad científica y tecnológica con un
contexto muy poco estimulante por la escasa legitimidad social de la ciencia,
una formación básica aún con problemas de calidad, un débil sistema de
post-grados9 por mencionar algunos,
influyen más drásticamente sobre el desarrollo académico y científico de la
recreación dada su escasa legitimidad en tales espacios. De ahí que no sean ajenas las directrices de política
planteadas en el texto, salvo que creo que lo debemos tomar con una mayor
fuerza e intencionalidad. La formación desde el pregrado en investigación, el
replanteamiento de las instituciones en relación con sus políticas de
investigación y paralelamente las necesarias conmodificaciones en lo
administrativo y obviamente en los planteamientos pedagógicos y curriculares,
que conduzcan a un saber liberador, a un saber instrumental y un saber
reflexivo. CONCLUSIONES El propósito de este ensayo fue llamar la atención sobre
algunos tópicos que se considera se pueden tener en cuenta en el momento de
plantear acciones orientadas al desarrollo sectorial en las áreas de formación
e investigación con el convencimiento del alto impacto que ello puede tener en
el fortalecimiento de la oferta de programas y servicios a nivel de acceso y
calidad. Seguramente se quedan muchos por fuera del análisis, sin
embargo para efectos de este simposio, es importante insistir en la importancia
de una cultura del conocimiento donde los lenguajes científicos, académicos, de
la práctica y en la gerencia armen un solo cuerpo, en la perspectiva de
optimizar recursos económicos y no económicos y especialmente apostándole a
enriquecer la “inteligencia” para la toma de decisiones estratégicas que
garanticen que los beneficios de la recreación en Colombia se hagan realidad
como un proceso cotidiano de sujetos, grupos y comunidades. Ya para cerrar volvería sobre los puntos antes señalados en
el cuerpo del ensayo en relación con los ejes enunciados: ·
La importancia
de crear una disciplina académica y de
investigación articulando a todos los actores del sistema y no como nichos
proveedores de conocimientos separados del desarrollo estratégico del sector. ·
Los cambios en
los modos de producción de conocimiento tiene implicaciones en la formación y
cualificación del talento humano, pero también en los enfoques y formas de
acercarnos a la práctica investigativa desde lo epistemológico y metodológico,
dada la diversidad de problemas a los que nos enfrentamos y sobre los cuales
tenemos la responsabilidad ética de incidir desde su solución y la prevención. ·
Crear
disciplina y rigurosidad nos obliga ha replantear nuestra relación con el
conocimiento. La posibilidad de goce que puede vivenciarse a partir del
desarrollo creativo de una teoría, o el escuchar un discurso que nos atrae, la
lectura de un libro, se constituyen en si mismas en una posibilidad
re-creativa. Sin embargo, como recreadores, facilitadores de la vivencia, en
ocasiones miramos peyorativamente el que en la metodología se incluya siquiera
una lectura, entonces buscamos “actividades” para que el texto llegue a los
participantes, olvidando que las formas de acceso al conocimiento y la
información son diversas y complementarias, no antagónicas. ·
Los grupos
académicos agentes de formación de los presentes y futuros profesionales, de
los recreadores empíricos, para efectos de actualización y contextualización de
sus propuestas académicas, deben entrar en los debates pedagógicos y políticos
actuales, la formación como sujetos políticos y ciudadanos, el desarrollo humano,
las competencias para ciencia y tecnología, igual que la adquisición de
habilidades para el hacer, forman un solo marco integrador de la formación del
recreador, y lo necesita no sólo un país como Colombia, sino el contexto global
actual. Quedan muchos elementos por fuera como es el impacto de la
tecnología y la influencia de los medios de comunicación en las formas de
producción y acceso al conocimiento, el impacto de la globalización, los cuales
igualmente deberán ser parte del debate. BIBLIOGRAFIA 1 Sánchez, N. D. Concepto de Recreación Subyacente en la
Escuela de Animación Juvenil. En Memorias II Simposio Nacional de Investigación
y Formación en Recreación, Bogotá, 27 al 29 de Septiembre de 2001 2 Tabares, J.F. El Desarrollo Humano como marco de análisis
del ocio en la actualidad. En Memorias II Simposio Nacional de Investigación y
Formación en Recreación, Bogotá, 27 al 29 de Septiembre de 2001 3 Bricknell, L. Leisure? According to Who?. En Leisure: Modernity,
Postmodernity and LifeStylaes. Leisure in Different Worlds, Vol. 1. LSA. London 4 Kelly, R. John. Meanings of Leisure: An Introduction. En Leisure
Identities and Interactions. George Allen & Unwin, 1983, London. 5 Neulinger, Ch.
The Psychology of Leisure. Charles C. Springfield III. Thomas, 1974. 6 Osorio, E. La Recreación como satisfactor sinérgico.
Documento Inédito Funlibre, 1999. 7 Gibbons M. et
al. The
New Production of Knowledge: The dynamics of science and research in
contemporary societies. Sage Publications, 1994. 8 Savater Fernando, El Valor de educar, Ed. Ariel, Colombia,
1997. 9 PROGRAMA DE NACIONES UNIDADES PARA EL DESARROLLO. Educación
para la Ciencia y la Tecnología, capítulo 8. En Educación La Agenda del Siglo
XXI – Hacia un Desarrollo Humano.PNUD . TM Editores – Tercer Mundo Editores,
Bogotá, D.C. 1998 |
|
ü
Los
documentos pueden ser bajados o impresos (una sola copia) para uso personal. ü
Usted
esta en libertad de editarlos y usarlos en sus proyectos, dando el crédito al
autor del documento. ü
Está
prohibido, moral y legalmente, vender el documento o hacer una reproducción
del mismo con ánimo de lucro. ü
No
esta autorizado copiar, extraer, resumir o distribuir el documento fuera de
su propia organización y/o de manera que compita o substituya la base de
documentos de FUNLIBRE o de las Redes de las que la Fundación es el Nodo
Central. |
|
|
FUNLIBRE es una ONG sin ánimo de lucro que desde
el año 1988 ha venido impulsando con vocación latinoamericanista el
fortalecimiento y desarrollo del sector de la recreación y el tiempo libre en
Colombia y la Región mediante la Investigación, la Formación, las Vivencias y
la Gestión en Recreación. Nos interesa conocer sus comentarios sobre los
documentos Envíenos un mensaje |
|
|
Fundación
Colombiana de Tiempo Libre y Recreación - FUNLIBRE © 1988 - 2006 Fundación
Latinoamericana de Tiempo Libre y Recreación - FUNLIBRE Costa Rica |
|
1 Sánchez, N. D. Concepto de Recreación Subyacente en la
Escuela de Animación Juvenil. En Memorias II Simposio Nacional de Investigación
y Formación en Recreación, Bogotá, 27 al 29 de Septiembre de 2001
2 Tabares, J.F. El Desarrollo Humano como marco de análisis
del ocio en la actualidad. En Memorias II Simposio Nacional de Investigación y
Formación en Recreación, Bogotá, 27 al 29 de Septiembre de 2001
3 Bricknell, L. Leisure? According to Who?. En Leisure:
Modernity, Postmodernity and LifeStylaes. Leisure in Different Worlds, Vol. 1. LSA.
London
4 Kelly, R. John. Meanings of Leisure: An Introduction. En
Leisure Identities and Interactions. George Allen & Unwin, 1983, London.
5 Neulinger, Ch. The Psychology of Leisure. Charles C. Springfield III. Thomas, 1974.
6 Osorio, E. La Recreación como satisfactor sinérgico. Documento Inédito Funlibre, 1999.
7 Gibbons M. et al. The New Production of Knowledge: The dynamics of science and research in contemporary societies. Sage Publications, 1994.
8 Savater Fernando, El Valor de educar, Ed. Ariel, Colombia, 1997.
9 PROGRAMA DE NACIONES UNIDADES PARA EL DESARROLLO. Educación para la Ciencia y la Tecnología, capítulo 8. En Educación La Agenda del Siglo XXI – Hacia un Desarrollo Humano.PNUD . TM Editores – Tercer Mundo Editores, Bogotá, D.C. 1998